domingo, 10 de enero de 2016

Amiga mía de corazón blanco:

Te escribo estas palabras repudiando cualquier otra forma de comunicación. Rechazando también la posibilidad de estar apretando tu mano, no hay otra solución.
La distancia no se me hace pesada por no verte tanto como por no vivirte. Es triste, amiga, tener que luchar contra esas olas, contra ese cielo, contra la tierra; solo para aceptar poder compartir algo contigo. Esa exiguedad se nos cuela. Es como si, en aquel momento que tenías mi zapatilla y decías "voy a ponérmela porque llevo pantalones largos" yo estuviera viendo de tu boca no salir palabras, sino caer arena de tiempo.
Corre, sigue corriendo, con tus zapatos o con las míos: el tiempo. También tú. Mucho ha pasado ya desde la noche de esterillas, tumbadas en paralelo, con las cabezas pegadas para escuchar susurros. No podía creerme tanto universo -intentando cazar estrellas con los ojos, sufriendo las entonces seis dioptrías-, no podía creerme que cupiera en ti tanto universo -intentando cazar tu temblar con los oídos, sufiendo entonces complejo de insuficiente-. Sin parar, no paraste. Desde la primera capa de fango que te quitaste seguiste enseñándote apolínea. "Me da verguenza llorar yo" te dije sin encontrar la forma de decirte lo decrecida que me sentía entre tu bondad. Te reíste. Porque amiga, tienes la "t" de tenaz marcada. Los desastres meteorológicos no te afectan ni en el pelo.


Tres agostos y aún me emocionas.
Tu mal humor, tu sinceridad agresiva. La incapacidad de ser amable cuando toca. Las patadas a lo "convencional": juegas un partido y lo ganas, no te falta entrenar. Que vinieras a verme y pasaras la noche vete a saber donde, porque tú eres tu decisión. La llamada que hiciste a ese ángel por su cumple -ese que vive en mi casa-, y la que no me hiciste a mí al mes siguiente. Me sigue emocionando.

Soy inepta para cuidar lo que planto. Sé que no es uno de tus defectos.Tú eres cabezota, y disfrutas tanto enfadándote que a ver quién es capaz de decirte que no. Soy inútil a la hora de abrazarte desde tan lejos. No quiere decir que no lo intente, que no te tenga colgada en la pared. Camiseta llena de colores y manchas. Compañera de litera y de corazones que latían y laten. Canciones, chicos con el pelo rizado, chicos con piel morena -o negros-, chicos cuyo atributo puede rimar con "desperdicio". Soy un desastre para decirte que te quiero sin usar esas palabras tan sobreexplotadas.
Pero te quiero, amiga, torpemente.

Has venido a entender a la perfección el dolor, a abrazarlo, a obviarlo. Has venido para lo que quieras,
Raco.

Foto de @gabtraps