lunes, 27 de febrero de 2012


No estoy segura de cómo pasó, ni de cuál fue el momento en el que dejé de creer en los reyes magos, o me di cuenta de que la cigueña no traía los niños de París. Pero una mañana me levanté y me di cuenta de que ya no era quien siempre había sido.
Me había empezado a importar lo que la gente pensaba de mí. Empecé a usar faldas y vestidos (cosa que antes repelía), me quité las gafas para ponerme lentillas, dejé de pintar comics, para pintarme la cara y mis muñecas estaban perdidas en un cajón, mientras que mi móbil lo tenía en los bolsillos.
No recuerdo el momento en que decidí dejar de hablar a mi padre (ya era lo suficiente mayor para darle abrazos, besarle, decirle que lo quería o llorar delante suya) ni tampoco cuando me había dado cuenta de que gritaba demasiado.
Pero ahora me hallaba allí, sujetando aquel vaso que no se qué clase de alcohol llevaba dentro y viendo a mis amigas bailando con tíos, a los que no habrían mirado en cualquier otro contexto.
Quizá fue eso... lo que me movió a escribir.
La crítica


P.D: Me estoy leyendo un libro, Los Juegos del hambre. No sé si lo habéis leído pero os o recomiendo, de verdad. Me ha echo sentir escalofríos y el trailer es genial, os vais a enamorar de cada uno de sus personajes. Es un libro mítico, ya no los hacen así.
"Recuerda que te...-dice, y nos separan y cierran la puerta, y nunca sabré qué es lo que quiere que recuerde"



miércoles, 1 de febrero de 2012

Nadie es perfecto. Te crees que tu cuerpo es el problema, pero no. Por mucho que te tiñas nunca serás rubia. Aunque te pongas lentillas tus ojos no dejarán de ser marrones. Y por mucho que adelgaces siempre estarás obsesionada con tu peso.
No merece la pena pasarse la vida buscando la perfección, buscando que todo el mundo vea en tí la belleza. Te aseguro que a alguien no le gustarás. Así que es más fácil que te vistas con la ropa que mejor te haga sentir, que dejes de mirar a la gente juzgándola y que no llores si has puesto un kilo más, o si un granito en la cara afea tu rostro. Vive la vida como si se te escapara de los dedos. No dejes de hacer algo por lo que piensen los demás si ese algo te hace feliz. Porque la vida es un regalo, porque hay que saber aprovechar las oportunidades y tener ganas de vivir.
Y lo más importante, sonríe. 

Porque...
... algún día llegará alguien que ame todo lo que siempre has odiado de ti mismo.

Muchísimas gracias a todos los que me siguen en este blog, en serio, me emociona cada seguidor que se suma, cada comentario nuevo. Mil gracias por hacerme crecer.