domingo, 5 de julio de 2015

Juegos y gol

Tan preocupada por comprenderme, suponiendo que al entender la vida también podría llegar a situarme en ella. Como si al situarme frente a las reglas del juego ya supiera colocar el balón. Pero no contaba con tus ojos tostados. No contaba con las faltas, los penaltis, los tiempos extra. Contaba hasta tres preparada para el inicio del partido, pero no sabía qué hacer después de cada jugada. Siempre hay otra más. Y tus ojos cafés. Las caídas tontas entre mis pies, los cordones desabrochados. Los despeines y los cepillos que solo sirven para que las niñas chillen molestas. Cuánto me duele que me jales las ideas. Las calzonas que se mueven, y las camisetas que se evaporan. Y tus ojos desayuno. Y tus ojos inicio de cada día, alimento más importante, tus ojos pies descalzos, tus ojos pelo y raíz.



Foto de Laura Makabresku

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