viernes, 23 de enero de 2015

No tiene sentido no ser un pedazo de magia

Esta noche no quiero hablaros de una mujer, esta noche quiero hablaros de una niña.
Esta es una niña como cualquier otra, pero tiene muchos pájaros en la cabeza. No es su nombre verdadero pero ¿qué os parece si la llamamos Azul?

Azul ha vivido un sinfín de aventuras, ha llorado mucho (porque es muy sensible), ha sido una egoísta y también ha sufrido una risa forzada ante el miedo de no encontrar motivos para soltar una carcajada.

Azul quería ser bailarina de ballet. A Azul la apuntaron a gimnasia rítmica (para ver como era) y le dieron con un aro en la cabeza. Tuvieron que ponerle hielo. Azul no quería volver. Porque, además de esto, dos niñas mayores se metían con ella diciendo que era muy pequeña. Cuando  Azul les decía que ellas también habían sido pequeñas, ellas se burlaban diciendo que no, que eran aliens. Años después, una de esas chicas se enamoraría del amor de Azul. Años después una de esas chicas robaría una ilusión besando (en búsqueda) a un corazón roto que pertenecía a alguien -ya a la nada-.

 Azul se puso a llorar, cuando una vez su madre y un par de amigas, llamaron de broma "tonta" a su tía.  Azul lloró de rabia, y le dolió tanto cuando su tía le dijo que no llorase, cuando le dijo que era una broma...

En el cole tenía que escribir una historia sobre su mejor amigo. Azul no tenía un mejor amigo (todos eran igual de buenos), así que escribió sobre su hámster. Todos se rieron. Azul no lo entendía.

Azul estaba una vez en el patio del cole y le preguntaron "¿qué miras?", ella dijo "nada", otra respondió "el peo que te tiras". Azul llegó a casa llorando. ¡Ella no se había tirado nada!

Azul recogía pájaros muertos, una vez incluso recogió uno al que se le caía la cabeza. Quería curar a los animales. Sus padres la animaban diciendo que esos pajaritos los mandaban al veterinario para sanarlos. Ellos pensaron que lo hacía porque quería una mascota así que le compraron unos pajaritos. Pensaban que era falta de amor, pero no. Azul quería salvarlos.

Azul vio una vez como un niño en un parque de bolas le robaba un calcetín a su hermana pequeña. Le daba vergüenza decirle algo y se calló. Se atormentaría mucho tiempo por este suceso.

Azul lloró mucho cuando vio el final de "El Mago de Oz" ¿por qué no volvió nunca a casa la niña de las trenzas?

Una vez, un pintor le dijo a Azul que la pintaría gratis. Ella no quería pero su mamá insistió. Al acabar, el hombre le dijo que si le daba un besito en la mejilla. Azul se lo dio molesta pero pensó que ya no era gratis.


Cuando azul creció un poco más, empezó a tocar el piano. Antes de un examen se puso muy nerviosa y un compañero le tocó el hombro. "Verás como te sale bien". A Azul le entraron ganas de llorar y él le dijo a la profesora que le acompañaba al baño. En el baño el chico le dijo que lo conseguiría, le sugirió que bebiera agua. Azul bebió. Era muy insegura con las teclas pero lo hizo muy bien. El chico -que hoy día, y ya entonces, es un gran músico- suspendió.


Azul
        era muchas cosas,
                                     pero a Azul
                                                         se la comió
                                                                                el tiempo.

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