domingo, 2 de noviembre de 2014

El Canon de Pachelbel

Nota previa: Recomiendo que paréis la música del blog y que pongáis el canon de Pachelbel de fondo. Por ejemplo con este vídeo. Id leyendo poco a poco. Y disfrutad:
Inevitablemente, la primera entrada tenía que hablar de una canción muy peculiar. Para mí, no es una canción. Es la canción.
El canon de Pachelbel para mí es todo sentimiento. No muestra unas notas, si no unas situaciones por las que uno va pasando. No puedo hablar de esta canción como fenómeno musical, porque es un fenómeno vital.
Yo me veo dando pasos, me veo creciendo en la canción. Veo como al principio dudo de empezar, estoy temblando, estoy insegura. Voy despacio con cuidando y cada vez poniendo un poco más de mí. Entonces voy ganando fuerza, voy hablando con otras voces y voy enseñándome por pedazos. Me siento viva, me siento yo y siento que puedo darme. Las notas se ponen a gritar dentro de mí, eufóricas. Corren por un prado verde. Ven como la vida pasa por los ojos. Te avivan la esperanza, avivan el fuego de tu chimenea. Ven cómo te caes, ven cómo te equivocas y como ya no dudas en seguir. Entonces baja la intensidad de tu marcha, pero es constante, nunca para... Tiene matices, tiene apoyos, se ve rodeada, se ve dichosa, se ve acogida y abrazada, se ve rota de ternura. Notas dulces van cogiéndote de la mano en el camino, notas que no te sueltan, que cada vez son más fuertes. Rompen a llorar. Tienen un hipo tremendo porque, maldita sea, es tu vida y es maravillosa. Y de esta manera callan para siempre.
El canon de Pachelbel es una canción que nace y muere contigo y para tí.

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